Pero ya me cayó en la punta del choriscuis ese pesimismo con el que siempre se maneja el personaje.
Es cierto que algunas veces a los inmigrantes nos llega la depre, pero en la mayorÃa de las veces somos optimistas y entrones para lo que se deje venir.
Tengo la impresión que para el autor le resulta fácil y vendible manejar ese estado de ánimo en su personaje; sin embargo, considero que hacerlo de manera continua no ayuda, sino todo lo contrario.